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Poesía: Belisario Sangiorgio


[Preguntas]

                                                                                     A las víctimas de la trata

Mil caras desaparecidas
en las terminales, en las marchas.
Sus ojitos tiernos de amor, de madre, de abrazo
que ya no está.

En casa preguntan
si alguien faltará a la cena,
no responde ni la brisa
por miedo a traer llanto.

Un padre, mil padres, recorren los andenes
hablan con choferes, muestran una foto,
otra foto, otra foto y otra foto.
Nada.

Mil caras desaparecidas
y aún no hablamos de nuestros muertos
por los negocios progresistas
que eliminan al vulgo.

Una madre llena su pecho de aire
para evocar al mar que sacará
tamaño aguacero de extrañar.
Nadie responde.

En casa preguntan por ella.
En casa preguntan por ella.
En casa preguntan por ella.
La policía sabe, dice un hermano.
La policía sabe, porque ellos las secuestran, dice otro.
Los políticos manejan a la policía, dice la televisión
en el silencio de una comida con ausencia.

Mil caras desaparecidas
por doquier y pregunto por ellas
a quienes nos gobiernan, hace diez años.
Pregunto a los militantes que tienen en la calle.

Muestro fotos, muestro nombres.
Y ellos, tan vidrios y frágiles,
muestran poquitas palabras,
tartamudeadas.

Me dicen “que bueno, que no es así”.
Me dicen “que la batalla es puertas adentro del kirchnerismo”
Me dicen que “también ellos repudian a los secuestradores”.
Me dicen que “son líneas políticas diferentes”.
Me dicen que “pelean por limpiar a los corruptos vinculados a las mafias”.

Y aparece un padre.
Y aparece una madre.
Y ellos miles dicen
simplemente: ¿dónde está mi hija?

[Más sobre el autor]
Libro Frontera

Linkoteca: Frontera de Belisario Sangiorgio



[Sobre Frontera]

Frontera es una novela no ficcional única en su estilo, por la mezcla de la doctrina informativa y la poesía viva. Fue escrita entre los años 2011 y 2012. Transcurre en el límite internacional argentino-boliviano y el personaje principal, un joven cronista llamado Felipe, recorre la región atravesando hoteles de mala muerte, refugios de contrabandistas y redacciones periodísticas. Los testimonios recopilados, todos reales y reveladores, dejan en evidencia el incipiente proceso de cartelización que atraviesa el país. Recortes de diarios, crónicas propias, entrevistas, narcotráfico, ejecuciones mafiosas, secuestros, desaparición forzada de personas, centros clandestinos de tortura y complicidad del poder político; todo tiene lugar actualmente sobre la histórica ruta del contrabando. Una aventura de desenlace inesperado, que no puede pasar entre sus manos sin leerla de principio a fin.

Poesía: Belisario Sangiorgio











Poema 1 - Huesos de potencia
La virginidad tonta simula
pero no cabe duda de que los ángeles
se convocan frente a cada improperio de futuro,
a conocidos precios del aprendizaje.

Una mano se moja bajo un derrame de agua
y revolotean los poros respirados.
Diamantina se revuelve esta luz no violenta
para opacar aún más la sombra del esqueleto.

No pudo disimularla, llamaron. 
Recordemos la oreja y los agujeritos de plástico para escuchar por teléfono,
esta noticia: un voluntarioso se ha ido al maso de Camus. 

La virginidad se torna simulación
los ángeles vuelven obsoleto el intento de asimilación,
congelados frente al hielo que vendrá.
No arriesgan.

Una mano reposa y decanta en el hombro,
como apariciones ensambladas bajo
huesos de piedra preciosa y espinillas en las palmas de la sombra. 


 Poema 2 - Lo que se escapa en la velocidad
Voy a contar al final de las cuentas
que todavía me queda la media luna en flote allá arriba,
los cigarros con el mismo sabor en la plaza de la Legislatura,
el bar Los Tribunales cerrando después de la coma, con dos borrachos adentro
 y las piedritas en los postigos de María Laura.

Particularmente hoy sobra
lugar para los pájaros vitoreando esta paredes,
para la lluvia en las chapas de la época y
de seguro cabe el anciano de la habitación contigua
que me guarda las camisas de pintar el primer chubasco.

Barrio El Pilar bulle en los perros desvergonzados de sus colmillos,
mientras las ranchadas a la redonda duermen
por el medio de los ralladores, los timbales, el pecoso.
Mientras la familia de la imprenta hace girar las rotativas de mañana,
cuando imprimen la ideología de cientos.

Esta vez la cerveza se alza por el cartel de la farmacia con la letra r quemada,
por el nieto de la recepcionista que abre cada tarde
la puerta del diario.
Un periódico que asoma sobre el agujero negro del escritorio
dice que “Mueren tres mujeres en protesta siria”. 
Los matutinos de al lado de la cama están fechados entre el 79 y el 81:
despierta el final de las cuentas.
el Jefe del Comando de Sanidad visita Salta, 
Galtieri, Maradona, Guerra Fría, armas nucleares,
cadáveres de nadie en ningún lugar por doquier.

¡Y esta noche no aparece la muerte, ni partidas!
Esta vez los  ecos juran por dilatar la escritura,
Para que nada haya que hacer
más que alternar
entre sueño y ensueño. 

Poesía: Belisario Sangiorgio















Anotación vigésima: Voces
La marginalidad no es dinero
ni la cara de Julio Argentino Roca
en un charco de cloacas rotas.
No es una mosca de la cuenca Matanza-Riachuelo,
no es el sarpullido en la piel de esa nenita
o el plomo en sangre de aquel peruanito.
En cada cara enfurecida vive
un contador de cuentos
un poeta
un pagano
torturado esquizofrénicamente,
violado por lo que nadie sabrá.

La marginalidad tampoco viaja en el furgón a Moreno,
no fuma base, menos hurga en los contenedores de Pompeya,
no es tu madre reventándote por vender el televisor
ni siquiera es el tranza, ni su mesa, ni sus hijos
mirando tu televisor.

En cada cara enrojecida vive el placer, el dolor
del urbano común y silvestre
imposibilitado de narrar,
ajeno a ese poder enajenante y escandalosamente
sexual.

La marginalidad es pecado
es culpa, una madera negra
es el rechinante ruido a fogata eterna.
Es una voz, es otra voz
de todas las voces,
de todos los personajes.
Es el silencio cuando ellos se duermen
contando cada bruma de mar.



Belisario Sangiorgio: Anotaciones de un católico cocainómano (Selección)

Anotación segunda: Pastillas

Detesto pelear.
Mi cerebro,
desequilibradamente estimulado
por el fuego de la historia,
no es el mismo
ya.


Pero,


Qué hay si no cumplí.
Las expectativas
sólo son prácticas engañosas
al lado de las tardes que jugamos
(nunca con tiempo para descansar)
sobre tus rodillas.


Anotación tercera: Recuerdos


Llevo en mi desnudo
una puntada exenta
de cicatrices.


Los inviernos ennegrecieron
cada última coincidencia.


Y en el desvelo veo
hartos pecados vivos,
tuyos, ajenos.


La pereza desató sin temor
este presente falaz y


trajo a mi desnudo
otra cicatriz exenta
de puntadas.



Anotación quinta: Optimismo

Perdedor.
Lees en tu techo.

Inverosímil.
Es tu propuesta.

Incondicional.
Es tu credo.

Aleatorios.
Son tus absolutismos.

Plastilina.
Parecen tus ideales.

Vagancia.
Tu elección.

Disturbios.
Hay en tu cabeza.

Soledad.
Para curar.


Vicio.
Para nacer.

Cínico.
Te has vuelto.

Estúpido.
Serás mañana.

Triste.
Envejecerás.

Solo.
Morirás.

Jamás
resucitarás, iluso.


Anotación sexta: Caacupé*

De regreso a lo que te importa. Prosiguió:

Me compré un coche,
uso cinturones caros
trabajo para una multinacional,
de repente viajar a Gesell es grasa.


Ahora soy exquisito
y peco
porque, también,
empecé a rezar y voy a misa.


Los domingos me hago dos pajas
menos y la lengua me pica en cada esquina.
Rezo tres Ave María por cada bolsa que me tomo.
¿Viste? Ahora tranzo con el Vaticano.


Si, si, cobro bien. Pero me la deliro toda.
Mi cambio no fue estructural.
Modificamos algunas cosas, yo y mi nueva esposa,

que es virgen hasta el matrimonio.
Modificamos todo menos la verdad que nace
cuando estás solo
y las paredes se te caen, encima.

___________________

*(Ka´akupe o Ka´aguy kupe, en idioma Guaraní significa: detrás del monte)