En tus pómulos
tu sonrisa se diluye
como mancha de alquitrán
en la arena de la sonrisa que lleva la indiferencia que lleva
a los casados al altar.
En tu risa
tu felicidad se lleva
la infelicidad que lleva
tu vientre lleno al saltar.
No quiero más copas ni más robles.
No quiero más caídas.
No quiero esas muertes
románticas muertes de poetas,
en los laberintos de la vida
en pasillos hechos de tetas
silbando canciones hechas al pasar...
menucito
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ODA A LA PLAZA
¿Se puede mirar una cosa cualquiera
con la misma mirada tierna
de quien observa la seriedad
con la que juegan sus juegos
los niños en la plaza?
me pregunté perdido en el tiempo
por un instante que
vaya a saber quién sabe cuánto duró.
Mientras mi culo se mecía
de quedo sobre la hamaca del medio
de las tres que había,
la plaza parecía estar presa
encerrada entre rejas
que guardan su venganza contra las avenidas
que en un tiempo la emboscaron
con caminos de piedra y humo
que son caminos del dios progreso.
El hambre insaciable del progreso
que no veo ni ir ni venir por esas sendas grises
porque está sentado incómodamente y furioso en su trono
tomando a los hombres por la cabeza
entre sus dedos como pinzas gigantes
dejándolos caer a su boca, uno tras otro.
Veo la fronda de la arbolada que fluye y refluye con el viento,
veo las fuentes por las que fluye y refluye como agua
un tiempo constante y monótono,
y veo los monumentos y las estatuas indiferentes al tiempo y a todo.
Nada mejor para mi indiferencia
que la indiferencia de esta plaza
mirándose el ombligo tiernamente
como yo miro al más honesto parlamento
debatir si piedra libre, o si mancha.
Mientras rechino las cadenas con mi peso de cuerpo maduro
y mi pregunta rechina en mi cabeza inmadura
que va que viene y que juega seria y sin prisa.
con la misma mirada tierna
de quien observa la seriedad
con la que juegan sus juegos
los niños en la plaza?
me pregunté perdido en el tiempo
por un instante que
vaya a saber quién sabe cuánto duró.
Mientras mi culo se mecía
de quedo sobre la hamaca del medio
de las tres que había,
la plaza parecía estar presa
encerrada entre rejas
que guardan su venganza contra las avenidas
que en un tiempo la emboscaron
con caminos de piedra y humo
que son caminos del dios progreso.
El hambre insaciable del progreso
que no veo ni ir ni venir por esas sendas grises
porque está sentado incómodamente y furioso en su trono
tomando a los hombres por la cabeza
entre sus dedos como pinzas gigantes
dejándolos caer a su boca, uno tras otro.
Veo la fronda de la arbolada que fluye y refluye con el viento,
veo las fuentes por las que fluye y refluye como agua
un tiempo constante y monótono,
y veo los monumentos y las estatuas indiferentes al tiempo y a todo.
Nada mejor para mi indiferencia
que la indiferencia de esta plaza
mirándose el ombligo tiernamente
como yo miro al más honesto parlamento
debatir si piedra libre, o si mancha.
Mientras rechino las cadenas con mi peso de cuerpo maduro
y mi pregunta rechina en mi cabeza inmadura
que va que viene y que juega seria y sin prisa.
LA CRUDA VERDAD
Ella dijo:
-Siento soledad-
Él dijo:
-Sé bien lo que sentís-
Y nunca más se vieron a los ojos.
-Siento soledad-
Él dijo:
-Sé bien lo que sentís-
Y nunca más se vieron a los ojos.
AUSENCIAS PRESENTES
Nos faltan en nuestros brazos que los quieren abrazar, nos faltan sus manos para apretarlas con las nuestras, sus risas para reirnos con ellos, sus lágrimas... nos faltan sus lágrimas y por eso nosotros los tenemos que llorar.
Nos faltan sus gritos para gritar más fuerte, nos faltan las historias que nos querian contar, nos faltan los pedazos de nuestras almas que ellos tenían, nos faltan en el barrio, nos faltan en la casa, nos faltan en el club, nos faltan en la escuela, nos faltan en el trabajo.
Nos faltan en el día y en la noche, nos faltan sus pasos en la calle, nos faltan como falta lo que nos hace falta, nos faltan desde hace tiempo, nos faltan hoy más que nunca, y siempre nos van a faltar.
Son luces apagadas que brillan igual, son el silencio que escuchamos cuando ellos tendrían que hablar, son ausencias que siempre estarán presentes... sus miradas hacia un lado que nunca cerrarán los ojos.
Nos faltan sus gritos para gritar más fuerte, nos faltan las historias que nos querian contar, nos faltan los pedazos de nuestras almas que ellos tenían, nos faltan en el barrio, nos faltan en la casa, nos faltan en el club, nos faltan en la escuela, nos faltan en el trabajo.
Nos faltan en el día y en la noche, nos faltan sus pasos en la calle, nos faltan como falta lo que nos hace falta, nos faltan desde hace tiempo, nos faltan hoy más que nunca, y siempre nos van a faltar.
Son luces apagadas que brillan igual, son el silencio que escuchamos cuando ellos tendrían que hablar, son ausencias que siempre estarán presentes... sus miradas hacia un lado que nunca cerrarán los ojos.
Ella iba por marte
y dobló la esquina apurada
porque no tenía los tacos puestos
y no le importaba.
Pasó frente a un borracho
viejo
andrajoso
que le preguntó
¿a dónde vas, che?
si esta noche
el sol no va a salir para vos.
Ella rió,
lo tomó de la mano con la que pide limosna
y se lo llevó a su habitación.
Es que hacía mucho tiempo que ella no reía.
Pero no,
nunca pasó nada de esto.
No hay esquinas en marte.
Ella siempre va de tacos
apurada
y nunca lo mira.
Y siempre va de gafas oscuras
cuando sale de noche.
Es verdad que llora seguido
pero se ríe mucho también,
aunque sea por compromiso.
No, nunca paso nada de esto.
El sol nunca sale de noche
nunca.
Y él pide limosna con la otra mano.
y dobló la esquina apurada
porque no tenía los tacos puestos
y no le importaba.
Pasó frente a un borracho
viejo
andrajoso
que le preguntó
¿a dónde vas, che?
si esta noche
el sol no va a salir para vos.
Ella rió,
lo tomó de la mano con la que pide limosna
y se lo llevó a su habitación.
Es que hacía mucho tiempo que ella no reía.
Pero no,
nunca pasó nada de esto.
No hay esquinas en marte.
Ella siempre va de tacos
apurada
y nunca lo mira.
Y siempre va de gafas oscuras
cuando sale de noche.
Es verdad que llora seguido
pero se ríe mucho también,
aunque sea por compromiso.
No, nunca paso nada de esto.
El sol nunca sale de noche
nunca.
Y él pide limosna con la otra mano.
FRAGMENTOS JAMAS SELECCIONADOS DE UN CUADERNO AZUL
I
Me subió la doble gota
de su pastillita psiquiatrica,
del caleidoscopio de la locura.
Galopaba sobre un jinete la locura
y me dijo:
-más lenta que el tiempo
se nos hizo la ignorancia del ser-
y entonces el tiempo tomó cada vez más velocidad.
II
Voy del libro
al sorbo del vaso de vino,
con los ojos en blanco y
el semáforo en tinto...
Soy corazón rosado de alcohol.
Quiero expandirme a los besos.
Ella me quiere sobrio... y no puede.
III
¿Qué te pasó?
¿Qué te pasaba por la cabeza cuando nos ibamos elevando en ese ascensor inerte un piso antes de tu piso, hacia las nubes de los sentimientos como burbujas de champagne?
IV
No habrá domingo más soleado
como aquel en el que abra las nubes
con el mismo pequeño esfuezo
con el que abro mis persianas.
V
Besarse así es extraño...
Besarse así es sentirse ebrio
y al mismo tiempo
sentirse copa.
Me subió la doble gota
de su pastillita psiquiatrica,
del caleidoscopio de la locura.
Galopaba sobre un jinete la locura
y me dijo:
-más lenta que el tiempo
se nos hizo la ignorancia del ser-
y entonces el tiempo tomó cada vez más velocidad.
II
Voy del libro
al sorbo del vaso de vino,
con los ojos en blanco y
el semáforo en tinto...
Soy corazón rosado de alcohol.
Quiero expandirme a los besos.
Ella me quiere sobrio... y no puede.
III
¿Qué te pasó?
¿Qué te pasaba por la cabeza cuando nos ibamos elevando en ese ascensor inerte un piso antes de tu piso, hacia las nubes de los sentimientos como burbujas de champagne?
IV
No habrá domingo más soleado
como aquel en el que abra las nubes
con el mismo pequeño esfuezo
con el que abro mis persianas.
V
Besarse así es extraño...
Besarse así es sentirse ebrio
y al mismo tiempo
sentirse copa.
UN POEMA DE AMOR
Un poema del sol se lleva el ocaso.
Un poema del viento me trajo la brisa.
Un poema de amor, entre la luna y el mar
refulge pálido, en el brillo de tu sonrisa.
Un poema del viento me trajo la brisa.
Un poema de amor, entre la luna y el mar
refulge pálido, en el brillo de tu sonrisa.
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