menucito

Poema de Alberto de Mari

Dormido barro las lenguas extrañas que no he oído

Acabo con los siglos de esperanza absurda.


Me remito a una pared para señalarme e inmediatamente
caigo en el cuento de los ahogados que viven toda su vida así.

mirando para arriba,

la superficie inalcanzable

Microrelatos de César Socorro




La espera
Habían quedado en la estación, junto a la vetusta vendedora de flores. Él llegó primero. Compró unos lirios y esperó frente al mural de azulejos; réplica de la estación. Caviló qué decirle, pero, cansado de esperar, se distrajo observando la imagen. Fue seducido por ella, por los trazos de las vías del tren, por las figuras que esperaban en el andén, por la silueta del dorso de un joven. Cuando ella llegó, no lo halló allí. Tan solo estaban la anciana y el grabado de azulejos, donde un joven de espaldas portaba unas flores.





Desplumado
El detonante no fue la sucesión de incontables coincidencias: la llamada de su jefe, el vuelo imprevisto, la mancha de café sobre su camisa recién planchada, la consiguiente ducha, el no encontrar los pasajes entre la pila de papeles, el salir hacia el aeropuerto a toda leche, el embarcar en el último instante. Se debió a ese comentario, tecleado desde el pasillo de embarque, que colgó en su red social. En su muro todos pudieron leer: “¡He llegado de chiripa! Aunque creo que con tantas prisas dejé la ventana de casa abierta”.




Daltónica
Acudió en mi rescate en un flamante deportivo blanco. Vestía a la italiana, aunque denotaba un marcado acento francés. Se deshizo de aquellos dos tipos, con unos certeros movimientos. Luego me llevó a casa. Yo le invité a subir. Él reusó cortés. Pero al final ganaron mis encantos. Mientras él dormía, me carcomió la duda. Así que cavilé la forma de comprobar si se trataba de un auténtico príncipe azul. Por eso, le cercené las venas. El amarillo fluido reveló que era un impostor.

Entre soliloquios y el aroma de los sueños

Desde las cuatro cuerdas, Santiago Capriglione comanda a sus músicos y compone un disco que es un manifiesto existencialista donde las ambigüedades de la vida se vuelven evidentes.

 Por Joel Vargas

Nicanor Parra escribió: “Yo soy el Individuo. / Primero viví en una roca/ (Allí grabé algunas figuras). / Luego busqué un lugar más apropiado”.  Así lo hizo Santiago Capriglione en Subibaja, su primer disco solista: buscó la manera de darle una forma más apropiada a su música, para demostrar en primera persona todas sus cualidades compositivas. ¿La fórmula? Once canciones simples y ambiciosas.  ¿El resultado? Un individuo nuevo.

Se podría catalogar al álbum como una obra conceptual. Un diario íntimo lleno de confesiones, ambigüedades, un mar de dudas. El leiv motiv es el existencialismo, y esta frase  lo demuestra: “por un rato me siento mejor en el subibaja de la vida”.  Hay pasajes dedicados a la nostalgia y a la melancolía como “Ocre”, donde Santiago no logra deshojar los recuerdos amarillentos.

En “Si querés te vas” canta: “el refugio de esta cárcel es compartir la soledad”; y él comparte su soledad y su música con sus otrora compañeros de ruta de Burbujas Amarillas, Tamarisco y Antü. En esta misma letra también hace mención a la circularidad de la vida, una clara alusión a la concepción griega del tiempo. En “Otra vez” hay algo de eso, todo vuelve a pasar, juega con una melodía  que parece perseguir los rastros de Oasis y se interna en la ambigüedad sentimental: “nunca antes tuve tanta luz, tanta claridad, tanta oscuridad, tanto de querer, tanto de odiar, tanto de decir, tanto de callar”.

El disco cuenta con invitados estelares de la movida del Oeste del Gran Buenos Aires, como Matias “Chávez” Méndez y Coiffeur. Con este canta a dúo una balada edulcorada con synthes llamada “Nada más”,  donde las voces se vuelven una: “nada más que un suspiro en el viento, nada más que una gota en el mar”. Pero el mejor aporte lo hace Artifex —cantante de Leonchalon—  en “Hoy te busqué”: su flow y lengua filosa junto a la voz dulce de Capriglione forman un tándem difícil de resistir. Una oda de ensueño, con un estribillo potente que se repite como un mantra: “Ya no quiero despertar, solo soñar”.

Parra escribió en otra ocasión: “Ya no me queda nada por decir/Todo lo que tenía que decir/Ha sido dicho no sé cuántas veces”. Pero la magia de la música radica en eso, en tratar de decir las cosas de modos diferentes, de llevar los sentimientos de uno a los demás y que sean viento… o como canta Santiago: “Voy a intentar llevar mi voz junto a tu voz".

Poemas de Braian Giannico

Nene
_____________________

Sin los mísperos chupados,
escupidos
proyectiles,
fruta alegria,
de canciones bien balbuceadas.

Sin la suerte anti abejorros,
de barro
y rodilla raspada,
guardapolvo sucio,
cinco retos por semana.

No sé bien cuantos años tengo,
niño encerrado,
encadenado,
humillado,
perdido entre diez mil monitores,
todos plasmáticos,
intentando aprender palabras,
todas difíciles,
que nunca podrá entender.

Yo no lo esperé,
lo abandoné en la góndola de algun hipermercado,
no volvió,
se entretuvo con el paquete del bizcochuelo,
tanto no me debería importar,
pero me importa.

Tuco
___________________

como que ya nada
nos tenemos,
hermano
y lo que digo es triste
y me causa risa,
nada
une nuestros ombligos,
nadie nos recalienta el tuco,
nadie blandea las paredes
de toda esta avenida,
estamos encapuchados,
solo ves mis bigotes
y yo solo veo
tus pies planos,
pies planos
para el planeta redondo,
estamos como a la deriva,
hermano,
nadie abraza
fuego de papel madera
y de pasto de mudanza,
nos quedamos solos,
hermano
un mercenario blue jean
pasa los temas,
las barajas
ya no nos corresponden,
por ahi adentro
algo estrujan,
y juro por nuestra piel hecha lija
que no son repasadores,
algo estrujan,
todos
cada uno algo estruja,
quedamos desamparados,
y en el naufragio
no hay lucha resaquera,
más vale,
esto es hiper-eterno,
mega- para siempre,
oh si,supra tiempo,
bendito el espiral
de la sensacion
retornable,
asi hay que hablar ahora
como un buen tipo
que es triste y me causa risa,
porque en el estrujar
de la mano,
se lastiman uñas,
se caen pestañas,
se condenan los puños,
todo por sorvo,
che oxitocina,
estamos a la deriva,
se puso de moda el exito,
y tus pies siguen siendo planos,
y eso nunca será moda,
ombligo,
hermano.

Recomendado: Argentina copyleft. La crisis del modelo de derecho de autor y las prácticas para democratizar la cultura


Argentina copyleft, editado en septiembre del 2010, es el primero de una serie de libros que se escribirán en el futuro. Si la cultura libre y colectiva logra vencer a los corporativismos monopólicos y privatistas, una cultura sin restricciones será posible.

Las problemáticas de la propiedad intelectual y los derechos de autor son una temática tan basta y contemporánea que merecen todas las lecturas y voces posibles, nada ni nadie sobra. Por eso el libro contiene artículos de más de veinte autores entre los que se encuentran Patricio Lorente, presidente de Wikimedia Argentina; Federico Heinz, presidente de Fundación Vía Libre; Sebastián Vázquez de Colectivo La Tribu; y Marilina Winik, socióloga maestrada en Comunicación y Cultura, de la editorial independiente )el asunto(.

El libro “aborda los derechos culturales desde una perspectiva amplia, pone en debate los sistemas legales vigentes que restringen la circulación e ilegalizan prácticas solidarias”. La encargada de realizar el trabajo editorial y organizativo fue Beatriz Busaniche, reconocida activista y promotora de los debates sobre software libre y el libre acceso al conocimiento: “Creemos con firmeza que compartir cultura es una acción social importante y aspiramos a que este libro fluya con fuerza por las redes y se realicen muchas copias y obras derivadas del mismo”.

¡Copia este libro!

Poesía: Natalia Bukowskiana










Yo te hice

El niño me mira mira
me pide sus cosas
que ahora son mías
son mías porque el es mío

yo te hice

el niño se pide a sí mismo
empieza hoy
tres años ya que no es de él
algún día me lo quitarán
se quitará a sí mismo

me lo extirparon un día
todavía lo siento
porque yo lo hice

el niño dice
compartíme
el niño se pide a sí mismo
el niño es mío
el niño no es suyo
no es de él mismo

yo lo hice

Lector desenfrenado

Pasea entre las mesas,
mirada altiva,
buscando su próxima lectura.
Lee a cada una de las putas
minuciosamente.
Elegirá a la
desalineada,
la escrita sin renglones,
la tachada,
la de manchones negros en los ojos,
y uñas rojas despintadas.
Feliz con su elección
se la lleva y la reescribe
cada noche.

¿Querés ser como tu vieja?

te querés cortar
frente a todos
para que vean cómo sufrís
cómo sufrís
entonces el escenario es un bar
algunos poetas borrachos
una banda punk
amigos de la infancia
y la sangre que fluye

nada anormal
las chicas bailando rocanrol
la música fuerte
las cáscaras de maní
sobre las mesas pegajosas
grupos acá y allá

los amigos de la infancia
y vos que no querés ser como tu vieja
y nosotros que no queremos ser
como la vieja de nadie
los amores de la infancia
los amigos de la infancia
el baño de mujeres siempre ocupado
y la sangre
la sangre

los poemas recitados se mezclaron
con la banda
con las chicas rockeras
con la música
con las luces o la falta de
duele la sangre, eh

¿querés ser como tu vieja?

rompiste el único vaso vacío del bar
el vacío que movió la mano
que te llenó de alcohol
que te vació de sangre
o de vergüenza
o de miedo

¿querés ser como tu vieja?