menucito

Este vacío, de Gabriela Gubitosi

Sucede que vos ya no sos vos
Y yo sigo buscándote en estos restos,
de nada… que quedaron conmigo


Sucede que yo soy casi la misma
Y tu ausencia sigue doliendo
Sucede que vos ya no sos vos
Y yo ya no se quién soy


Sucede que esto es todo lo que quedó
Un vacío y este  eco
De las voces, risas, llantos,
y susurros que emitimos.


Sucede que no fue el momento
Y no fue el modo
Sucede que no estaba preparada


Sucede que lo que estoy ganando
Por momentos me parece poco
Al lado de lo que perdí


Sucede que mirando atrás
Sólo siento tristeza
Porque en días lluviosos como hoy
Era tu música la que me hacia feliz


Y hoy…
mi música , no me permite reír.

canción

Entre los milagros
y la desestabilización mental,
entre la ironía
y los motivos de todo lo que hago.
Entre la sustancia
y la materia de todos estos sueños,
entre esa sonrisa lejana
y el llanto cada vez mas proximo.
¿Para qué palabras
existen las emociones?
¿Y para qué tiempos
este olvido?
No, no es que me olvide,
es que asi es el miedo
de recordarlo todo.
La rabia de que no hay espuma
en la herida
pero si en mi boca.

Entre la lisergia
y la verdadera promesa,
entre la paz
y la alegría que me provoca.
Entre tu veracidad
y mi incierta inexistencia.
¡Habrase visto cantar
y soñar por estos lugares!
-vagar por los bares-
A ver quien tiene voz
para decir esto que es indecible
aunque sea al oído.

para lo que no existen argumentos...

La respuesta a todos los males

Ella espía relojes de arena
googlea palabras que serán dioses o puñales (es lo mismo)
qué grandes pueden ser sus ojos
cuando enceguece en sueños prestados
y hermosea con ropas pasadas de moda

y ella es un pájaro (es verdad)
con su jaula en el bosque
como quien busca relación entre palabras sueltas
o el futuro en las cartas.




saludos
atte: lautaro

Juan Pablo Lagarejo: Andaba



Andaba de encontrarme y de perderme,
de apostadura de lágrima en los ojos
conyugado de vino, tristecito
con apretón de angustia en la garganta.

Andaba de la noche a la noche
de pies fríos, de cara sin caricias,
con un fracaso en la mano de la izquierda
y una desilusión en la derecha.

Andaba así, de pena por vestido;
andaba, digo,
      porque ya no ando
ya no ando, digo,
      porque te encontré.



Escuetas y embrolladas anotaciones soltadas en derredor de un texto de Kurtteim Guafftum


Lo primero es lo primero: ¿qué es Trueque? No lo sabemos; y parecería ser que no saberlo es una de las condiciones básicas para poder hechar a andar lo que Kurtteim nos ofrece en apenas 20 páginas. “Hechar a andar”: como si pudiesemos tener en la palma de la mano los engranajes destrozados y revueltos de un pequeño reloj y de repente observar como las agujas empiezan a moverse y a marcarnos las horas, los segundos, los látidos, ahí, justo en la palma, como un animalito que abre los ojos y empieza a respirar después de su autopsia; pero aunque las agujas se muevan eso ya no es  un reloj, son los pedazos; y ni siquiera los pedazos: apenas los fragmentos porosos de la imagen vaga con la que nos figuramos el hipótetico funcionamiento de un reloj o la respiración de un animal. ¿Qué es Trueque? Truque no es. Trueque funciona y nos hace funcionar, entrar en su ritmo diminuto y minucioso.
***
¿Microrelatos? ¿Poemas? ¿Fragmentos? Todo eso. Nada de eso. Podríamos pensar en compuestos químicos heterogéneos combinados para conseguir un compuesto oscilante, inestable, desconocido (¿también hostil?); podríamos pensar en la preparación de una pócima venenosa; pero más bien deberíamos pensar en una voz que se desteje para contarse su propio irse, una voz que sólo puede decirse a si misma haciéndose otra y desapareciendo: Ya no formo parte de un todo, me disuelvo y bailo como las nubes.
***
Con Trueque querer volcar (o atrapar) un YO, TU, EL, no sirve de nada. Ella (la que cuenta, la que se va, la que se moja y se abre y se pierdey retorna) es una excusa y una necesidad: Por eso olías a mí, por eso estabas dentro de mí, por eso perdí los ojos, la boca, mi nombre. Quien habla lo hace para que aparezca lo otro: la voz devela el silencio y en el silencio hay los rastros de lo que alguien quiere decir callando. Luego, el orgasmo es el único signo posible en un lenguaje que es un puro fagocitar, una lengua que no sirva para nombrar sino para simplemente tragar: Se expande, entra por mi boca, me da su sexo, pierdo mi nombre. YO, TU, EL. De nada sirven: tenemos que acatar otras coordenadas, otras trayectorias, leer sin saber si es sangre o semen esa gota que chorrea por el espejo empañado y resquebrajado.
***
El sentido nos llega despedazado y así debe mantenerse. No hay nada para armar, para re-construir. El delicado descuartizamiento es condición (y parte) del sentido. Es en el movimiento imperceptible de los pedazos sosteniéndose y retroalimentándose que el texto de Kurtteim Guafftum satisface sus necesidades y se consolida justo en el momento en que parece estar al borde de la disolución. (pienso en un texto recorrido por ínfimas terminaciones nerviosas que interconectan las sensaciones, los tonos, la jerga, los silencios, los vacíos, las irregularidades, las roturas, las evasiones y ocultaciones. pienso en un texto que se agarra de sus propios retazos, en un tejido sostenido por un hilo de voz que se desgasta)
***
Trueque. Una demostración de que todavía se puede escribir.
Y leer.